La elección de una forma gramatical [marcada o no marcada] por parte del hablante presenta al oyente un número definido de unidades (bits) de información. El carácter obligatorio de este tipo de información en todo intercambio verbal de una comunidad lingüística dada, y la considerable diferencia de información gramatical vehiculizada por las diferentes lenguas, es un hecho del que Franz Boas se percató plenamente.
[...]
Quien sienta la tentación de sacar conclusiones culturales a partir de una gama de conceptos gramaticales se encontrará de inmediato con la advertencia de Boas: los aspectos que deben expresarse pueden ser abundantes en algunas lenguas y escasos en otras, pero “la escasez de aspectos obligatorios en modo alguno implica oscuridad del discurso. de ser preciso, la clairdad puede obtenerse a base de añadir vocablos explicativos”. Para denotar tiempo o pluralidad, las lenguas faltas de tiempo o número gramatical recurren a medios léxicos. Así la auténtica diferencia entre las lenguas no consiste en lo que sí puede o no puede expresarse, sino en aquello que los hablantes deben, o no, transmitir.